lunes, 21 de noviembre de 2011

Saber esperar en el Señor



En esta ocasión deseo hablarles de algo muy importante para el Señor, pero que nosotras no sabemos hacer, incluyéndome a mí: la paciencia y saber esperar en Él. ¿Cuántas veces le estamos clamando al Padre que regresé a nuestro esposo a la casa nuevamente? Le rogamos y le suplicamos. Desearíamos que Dios contestara nuestro ruego de forma casi inmediata. ¿Y si Él nos obedeciera tan pronto le pidamos? Pues claro, nuestro esposo regresaría; pero ¿luego qué? Seguramente los problemas que tenían antes que se fuera continuarán; la razón: no le dimos al Señor tiempo de obrar de la mejor manera.

Cuando el Señor nos concede el tan esperado milagro de restauración, quiere que sea perfecto; Él necesita primero cambiar el corazón de su esposo y moldearlo, transformarlo, como el alfarero lo hace con el barro hasta convertirlo en una preciosa vasija. Para llegar a esa perfección necesita tiempo y mansedumbre de parte de nosotras. Recuerden que Él no hace las cosas a medias y estén seguras que cuando Él restaura algo lo hace para siempre. Por eso pidamos primero a Dios que:

  1. Nuestro esposo busque Su rostro y le sirva en espíritu y verdad.
  2. Que nos de paz a nosotras para poder soportar esa prueba tan difícil.
  3. Le transforme el corazón a su esposo (a), llevándole al verdadero arrepentimiento.
  4. Que nos cambie a nosotras (os) también y nos haga mujeres sabias para no cometer los errores del pasado, que quizás llevaron a nuestro cónyuge irse de nuestro lado.
¿No se han puesto a pensar que quizás esa separación era necesaria para la transformación que Dios quiere hacer en nuestro matrimonio y en nuestras vidas? El Señor desea que lo pongas a Él primero que a todo, hasta primero que tu esposo. Que lo alabes, le sirvas como sólo Él se merece. Y ese tiempo que tu estás sola se lo puedes dedicar, metiéndote de lleno en la oración. La oración es la única solución para que tu esposo regrese cambiado. La oración mueve montañas. “Más la oración de los rectos es Su gozo”, Proverbios 15:8. “Pero Él oye la oración de los justos”, Proverbios 15:29. Tu recompensa llegará, sólo confía. Como dice la palabra en Salmos 37:3-6: “Confía en Jehová, y haz el bien; y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad. Deléitate así mismo en Jehová, y Él te concederá las peticiones de tu corazón. Encomienda a Jehová tu camino, y confía en Él; y Él hará”.


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