domingo, 27 de noviembre de 2011

Lo que nos dice la Biblia sobre el divorcio y el matrimonio










Lo que la Biblia dice:

  • “Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”. (Génesis 2:21-24).

No hay mucho que explicar, la Biblia es clara. Al casarse automáticamente ya no son dos sino uno solo. El esposo pertenece a su esposa y la esposa al esposo.

  • “Cuando alguno tomare mujer y se casare con ella, si no le agradare por haber hallado en ella alguna cosa indecente, le escribirá carta de divorcio, y se la entregará en su mano, y la despedirá de su casa. Y salida de su casa, podrá ir y casarse con otro hombre. Pero si la aborreciere este último, y le escribiere carta de divorcio, y se la entregare en su mano, y la despidiere de su casa; o si hubiere muerto el postrer hombre que la tomó por mujer, no podrá su primer marido, que la despidió, volverla a tomar para que sea su mujer, después que fue envilecida; porque es abominación delante de Jehová, y no has de pervertir la tierra que Jehová tu Dios te da por heredad. Cuando alguno fuere recién casado, no saldrá a la guerra, ni en ninguna cosa se le ocupará; libre estará en su casa por un año, para alegrar a la mujer que tomó”. Deuteronomio 24:1-6.

Aquí explica que Dios encuentra abominación el que una mujer que se casa por segunda vez y se divorcia de éste no puede volver a casarse con su primer marido, porque ella fue envilecida (corrompida).

  • “Digo, pues, a los solteros y a las viudas, que bueno les fuera quedarse como yo; pero si no tienen don de continencia, cásense, pues mejor es casarse que estarse quemando. Pero a los que están unidos en matrimonio, mando, no yo, sino el Señor: Que la mujer no se separe del marido; y si se separa, quédese sin casar, o reconcíliese con su marido; y que el marido no abandone a su mujer. Y a los demás yo digo, no el Señor: Si algún hermano tiene mujer que no sea creyente, y ella consiente en vivir con él, no la abandone. Y si una mujer tiene marido que no sea creyente, y él consiente en vivir con ella, no lo abandone. Porque el marido incrédulo es santificado en la mujer, y la mujer incrédula en el marido; pues de otra manera vuestros hijos serían inmundos, mientras que ahora son santos. Pero si el no creyente se separa, sepárese, pues no está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso, sino que a vivir en paz Dios nos llamó. ¿Qué sabes tú, mujer, si quizá harás salvo a tu marido? ¿O qué sabes tú, marido, si quizá harás salva a tu mujer? Pero cada uno viva según los dones que el Señor le repartió y según era cuando Dios lo llamó: esto ordeno en todas las iglesias”1 Corintios 7:8-17
Muchas personas viven en convivencia sin casarse y la Biblia es clara en ese aspecto, Jesús dijo: “quédense como yo (o sea sin casarse y en abstinencia) o cásense…”. Ya que la fornicación es un pecado que se paga con el infierno. Los fornicadores no heredaran el reino de Dios. Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios. Hebreos 13:4-5.

También explica que mejor quedarse casados; y si se separara no se case de nuevo, porque después que lo haga no podrá volver con su primer marido. Ya había dicho que era abominación ante los ojos de Dios. También es una exhortación a que no se separen; que el hombre no abandone a su mujer.

Y hay otra cosa que me gusta de este versículo, y es que un esposo cristiano puede hacer salvo a una esposa no creyente o viceversa. Ya que en Hechos 16:29-33 dice: “Él entonces, pidiendo luz, precipitó adentro, y temblando, se postró a los pies de Pablo y de Silas; y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa. Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa. Y él, tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó”. Quiere decir que tú por haber aceptado a Jesús como salvador puedes hacer que tu esposo logré la salvación. Es una hermosa promesa que nos tiene el Señor de salvar el alma de tu esposo, tus hijos, padres y personas que vivan en tu casa. ¿No es maravilloso?

  • “Oísteis que fue dicho: “No cometerás adulterio”. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón. Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti, pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno. Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala y échala de ti, pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno. También fue dicho: “Cualquiera que repudie a su mujer, déle carta de divorcio”. Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere, y el que se casa con la repudiada, comete adulterio” (Mateo 5:27-32).

Jesús quiere decirte que si pecas trates de solucionarlo, llegando al arrepentimiento; porque como dije anteriormente eso se paga con el infierno. A eso se refiere con que te saques o cortes tu miembro (saca o corta tu pecado).

  • “Entonces se le acercaron los fariseos, tentándolo y diciéndole: ¿Está permitido al hombre repudiar a su mujer por cualquier cosa? Él respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, “hombre y mujer los hizo”, y dijo: “Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne”? Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó no lo separe el hombre. Le dijeron: ¿Por qué, pues, mandó Moisés darle carta de divorcio y repudiarla? Él les dijo: por la dureza de vuestro corazón, Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; pero al principio no fue así. Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera” (Mateo 19:3-9).

Quiero tomar un momento para explicar y analizar este pasaje. La última parte en este versículo ha sido muy controversial y ha causado confusión. Esto habla que en un principio por ningún concepto se permitía el divorcio (y debería seguir así), ya que si lo hubiesen permitido en un principio la gente se hubiese divorciado por cualquier causa (como por ejemplo que el hombre encontrara a una mujer más atractiva que su esposa). Pero debido a la terquedad del hombre, Moisés lo permitió, ya que era preferible que el hombre se divorciara a que pecara estando casado, engañando a su mujer (adulterio).

Y cuando Jesús dice: “Cualquiera que repudie a su mujer déle carta de divorcio”, ya que sino le da la carta de divorcio la mujer se iría de su lado al ser repudiada, y al casarse con otro hombre, sin haberse divorciado cometería automáticamente adulterio. Yo no tomo el versículo como algunas personas, que dicen que si se divorcia la mujer y ésta se casa adultera y su primer esposo también. Si ella fue repudiada sin motivo, ¿Por qué se le abría de castigar, si ella no es culpable?  Por eso Jesús dijo que le dé carta de divorcio, para que ella no pecara al estar con otra persona sin haberse divorciado primero. Analicen bien ese pasaje. De todas formas Dios aborrece el divorcio, pero en el sentido de lo que conlleva esa palabra, pero en ningún momento aborrece a la persona divorciada. Igualmente decía que la única razón para el divorcio era la fornicación.

Está claro también lo que dice Deuteronimio 24:1-3: “Cuando alguno tomare mujer y se casare con ella, si no le agradare por haber hallado en ella alguna cosa indecente, le escribirá carta de divorcio, y se la entregará en su mano, y la despedirá de su casa. Y salida de su casa, podrá ir y casarse con otro hombre”. Dios dice que ella podría casarse de nuevo; es imposible que el Señor diga esto y luego cambie o se contradiga.

Por tal razón les digo que Dios no quiere que te divorcies, y sé que está en su voluntad restaurar tu matrimonio. Hay que perseverar en la oración, seguir los caminos del Señor y no alejarte en ningún momento de Él, ya que sólo escucha la oración de los justos y de los que lo aman. No pretenderá un pecador y un apartado ser ayudado por Dios. Acepta a Jesús como tu salvador personal.

Dios te bendiga.

1 comentario:

Patrizia con Z dijo...

Justo a tres años de separada esta palabra alienta mi corazón.

Porque hoy he mirado por primera vez los frutos de la oración,en Jehova esperare porque se que El cumplirá los anhelos de mi corazón.
Bendiciones.

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